Lo comunicamos reciamente a nuestros lectores y a todos los camaradas jonsistas. Hemos tomado
la decisión firme de llevar a Barcelona LA PATRIA LIBRE y de centrar en Cataluña la actividad
de las J.O.N.S. Las razones son visibles y claras. Se encuentran principalmente en la
característica esencial que nos distingue: la eficacia de nuestra acción, el deseo vivísimo de
no perder ni un segundo de tiempo de espaldas a la tremenda y angustiosa realidad de España.
Rápidamente diremos a nuestros lectores unas frases explicativas y justificativas de este
propósito de LA PATRIA LIBRE, al que tenemos la voluntad más profunda de conferir una
significación histórica.
Por qué dejamos Madrid
Hace mucho tiempo que tenemos la sospecha de que por circunstancias muy varias la realidad
madrileña, su ambiente social, las características especiales de su población, la vida
relativamente fácil de su burocracia, su carencia absoluta de alma vigorosa, etc., era la menos
apropiada para cobijar y lanzar desde ella la voz de España.
Madrid y España son dos cosas diferentes. El valor histórico más importante que quizá ha
realizado, el de mantener un poco coherente y unida la vida española, está asimismo en quiebra
y somos muchos los que comenzamos ya a pensar si en adelante, en vez de cumplir esa misión de
unidad, no irá resultando Madrid el liquidador definitivo de la unidad española.
Por lo pronto, bien reciente está el hecho de sus catorce diputados constituyentes votando el
Estatuto de Cataluña y también lo ajena que permaneció su sensibilidad a través de las jornadas
disgregadoras de aquel Parlamento. Su única protesta no fue una protesta capital, nacional,
surgida por motivaciones propias de su carácter, rector y director de España. Fue la protesta
de unos comerciantes en la plaza de toros, que manifestaban el temor de arruinarse si se
concedía el Estatuto separatista.
Madrid está en poder de las grandes burocracias de los partidos, inconmovible naturalmente en
sus rangos de privilegio y acorchada y cerrada su atención a voces y consignas que no sean las
más cómodas y fáciles.
Madrid, además, es la concentración del éxodo provincial, las buenas gentes de las provincias
que buscan en él la comodidad ciudadana y la vida tranquila de los destinos públicos.
Madrid amenaza con ahogar en indiferencia todo lo que en él surja con afanes de superar sus
propias murallas. Y así, todo lo que aquí triunfe y salga a las provincias son productos
marchitos, aislados de la congoja nacional, cercenados en su más fecunda esencia.
Cuando hace años se iniciaba en nosotros la inquietud por fundar y dar vida en España al
movimiento nacional-sindicalista, nuestro primer deseo era poder verlo arrancar del seno de una
provincia, nacer en cualquier parte de España, menos en Madrid. Confesamos que la primera
contrariedad nuestra fue vernos obligados a bautizarlo, alimentarlo y propagarlo desde aquí,
desde Madrid.
Y es que las provincias, aparte de que en casi todas ellas falta vigor interno, capacidad
nacional de resonancia, viven del papanatismo madrileño, aceptan con tranquilo ademán que desde
Madrid se les exporte día a día la mercancía más averiada.
LA PATRIA LIBRE, pues, tiene pocas cosas que hacer en Madrid. No quiere ser voz madrileña.
Renuncia voluntariamente a ese carácter. Y va a Barcelona, donde por un gran manojo de razones
espera ser, mejor que en cualquier otra parte, útil a las dos rutas que nos importan: la unidad
de España y el triunfo del nacional-sindicalismo jonsista.
¿Por qué elegimos Barcelona?
Una vez decididos a situar nuestro esfuerzo en las provincias, la elección de Barcelona no
tenía para nosotros duda posible. Barcelona es hoy el lugar de España más indicado para ir a él
con estos dos nortes: la emoción nacional de una Patria única y la preocupación social por el
destino de las grandes masas laboriosas.
Pues es allí, en Barcelona, donde se incuban y nacen los sistemas ideológicos contrarios a la
unidad donde han logrado movilizar multitudes, donde de otra parte existe una atmósfera
preñadísima de agudeza para toda bandera de porte social auténtico que se despliegue con
talento.
Hoy en Barcelona se dan las condiciones más adecuadas para nosotros. Es, además, nuestra
presencia allí una garantía de decisión, de firmeza y eficacia tal que confiamos mucho nos
proporcionará en seguida el auxilio, la colaboración y la camaradería de cuantos grupos y
gentes hay ya allí preocupados por batallas similares a las nuestras.
La presencia de LA PATRIA LIBRE, órgano de las J.O.N.S., en Barcelona supone que no hurtamos la
cara al riesgo y que vamos con decisión allí donde nuestra bandera de las flechas yugadas es
más precisa y más útil.
Queremos dar a nuestra marcha la máxima trascendencia que podamos. Nos disponemos a unir allí
con más fe que nunca el designio nacional, es decir, la fidelidad y el servicio a la Patria de
todos los españoles, con el designio social, es decir, la necesidad de que intervengan las
masas laboriosas en la vigorización y conquista de su propia Patria, nutriéndola de dignidad y
de justicia.
Esperamos encontrar en Barcelona, primero: la atención suficiente para que nuestra voz sea oída
y después la adhesión en grado necesario para consolidarla y llevarla a la victoria.
Claro que la actividad en Barcelona de LA PATRIA LIBRE va unida a la difusión y propaganda de
las J.O.N.S. Nos proponemos lograr para las J.O.N.S. fuerza y prestigio entre las masas de
Cataluña. Nuestra marcha a Barcelona, a los casi tres meses de ruptura con Falange Española,
nos evitará choques inútiles con esta organización y que una vez reconocida por nosotros que la
mayoría del Partido prefiere aquella disciplina no deseamos nada.
En Cataluña, dedicados a un esfuerzo nacional-sindicalista, se nos aclarará el futuro de este
pleito interior de Partido, se nos aclarará también el futuro inmediato del destino español y
el de nuestra personal intervención en él.