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El Estado de «todo el pueblo»
Mítines y más mítines, todas las semanas, de todas las ideologías. Y todos llenos y repletos.
La masa acude ávida de soluciones, consciente de su responsabilidad, a escuchar y a influir en
la marcha de la comunidad nacional. Es el pueblo tratando de labrar su propio destino,
empujando a sus «líderes», intentando comprender los problemas que les afectan, y acomodándose
a una posición u otra para facilitar su solución.
¡Que intente alguno impedir al pueblo que actúe como dueño de sus propios destinos! No podrá.
Sólo intelectuales como Eugenio Montes, «pensadores» mercenarios, pueden lamentarse de que el
pueblo no es ya analfabeto. Es tarde para los selectos que aspiran a hacer y deshacer sin
contar para nada con el pueblo.
Es que el pueblo se da cuenta cada vez más de que todos los agrupados en un mismo Estado
tenemos los mismos intereses. Y que el bienestar general depende del esfuerzo, el sacrificio y
la comprensión de todos. Y que el Estado no es más que la «comunidad organizada» formada por la
integración de cada uno en una «unión vital».
Del Estado minoritario y artificial se pasó con la Revolución Francesa al Estado Nacional.
Todavía el Estado podía ser de clases o minorías y dejar a extensas zonas populares
desorbitadas y ajenas a su ritmo y acción, aunque ya no era, ni podía ser artificioso, pues se
asentaba solamente sobre la realidad natural de una nación, es decir, sobre los límites de una
comunidad de historia, lengua y destino. Pero ahora, dentro del Estado Nacional, se marcha
hacia el Estado integrado, alentado y SOSTENIDO por «todo» el pueblo. Todo el pueblo unido en
una misma «comunidad organizada» caminando, abriéndose paso, consiguiendo el pan de cada día y
asegurándose el del porvenir a fuerza de actividad y de sacrificio, o sea, a fuerza de unidad
de visión de los problemas y de unidad de voluntad, sobre la base real, indiscutida, de una
unidad de intereses. Así pues, todos los españoles en un mismo frente. Sin guerras civiles y
suicidas de clases y partidos. Sin separatismos de ninguna clase. Todos compenetrados en una
misma comunidad: en un Estado Nacional y Popular; «de» todo el pueblo y «para» todo el pueblo.
(«La Patria Libre», n. 6, 23 - Marzo - 1935)
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