Sólo tenemos elogios para el propósito del Gobierno de organizar fuertemente la defensa de
las Baleares. La independencia y la libertad de España reclaman su rapidísima ejecución
Mientras más fuertes más libres. Esto que seguramente es siempre verdadero obtiene su mejor y
más plena vigencia en la vida internacional. Un pueblo indefenso y débil no tiene libertad para
determinar y fijar su propia actitud con relación a otros. Será siempre satélite de los demás,
es decir, carecerá realmente de independencia.
No creemos que haya español alguno que acepte fácilmente para España un puesto de satélite, de
pueblo protegido, a merced de los vientos y sin posibilidad de decidir por sí misma la línea
internacional que le convenga. Parece, por tanto, que si se exceptúa a la patulea traidora y
profesional del pacifismo, todos los españoles considerarán de verdadera necesidad la
fortificación de las Baleares.
Es posible que se aproximen borrascas mundiales, conflictos duros, que pongan de nuevo a prueba
el vigor y la moral de los grandes pueblos. El «statu quo» internacional está lleno y poblado
de contradicciones. Hay varios problemas encendidos que serán difícilmente resueltos dentro del
orden internacional que hoy rige. Hay en el Mediterráneo un equilibrio peligroso a base de dos
grandes potencias archiarmadas y desde luego rivales a los efectos de las decisiones
históricas. Hay la posibilidad del frente germano-polaco con ramificaciones japonesas, a la vez
que una nueva amistad militar ruso-francesa.
Y nosotros decimos a los españoles, a la conciencia vigilante de todo el
pueblo:
Todo el pueblo debe interesarse porque España sea una Patria fuerte, con el vigor armado que
haga falta para hacer frente a los enemigos internacionales. Pues todo el pueblo padecería en
sus entrañas las desdichas que proporcionaría a España y a los españoles una situación
indefensa.
Siendo débiles no podríamos ni ser neutrales en los conflictos. Y véase cómo incluso los
pacifistas deben postular en España una política de vigorización militar, aunque sea para
mantener nuestro propio derecho a la paz y al aislamiento.
Mientras menos fuerte sea España más probable será su intervención forzada en los conflictos
internacionales que surjan alrededor del Mediterráneo.
No es, pues, dudosa la ruta. El gobierno la inicia con su plan de fortificación de las Baleares
y nosotros lo aplaudimos.
(«La Patria Libre», n. 5, 16 - Marzo - 1935)