En el número segundo de LA PATRIA LIBRE publicamos una entrevista con el dirigente de las
J.O.N.S. Ramiro Ledesma Ramos. Nos expuso este camarada que su preocupación mayor en orden al
funcionamiento interno del Partido lo constituía el problema de la creación viva y eficaz de
las JUNTAS.
Se trata de dotar al movimiento jonsista de organismos que recojan la vitalidad de sus masas,
aprovechando todas sus energías y equipándolo para la gran empresa de conducir y dirigir
políticamente a zonas extensas de españoles.
Es sabido que la tarea más delicada y difícil que se presenta a los dirigentes políticos que
tratan de movilizar grandes masas es la de resolver las dificultades de organización. No basta
esgrimir la verdad ni siquiera propagarla con emoción y talento. Hace falta también, y sobre
todo, que sepan hacer cara a esa otra fundamental exigencia que es la necesidad de «organizar»
de una manera ágil, disciplinada y eficaz a sus multitudes.
Pues bien, de este orden último es el problema de la organización de las JUNTAS. Sabemos que
los camaradas dirigentes trabajan hoy en la elaboración rápida de las instrucciones oficiales
que debe tener en cuenta el Partido para dar vida a los nuevos organismos. Se trata en realidad
de dar un sentido a la denominación misma de las J.O.N.S., ligándola de un modo profundo al
carácter y al espíritu verdaderos del movimiento. Las JUNTAS vendrían a ser entre nosotros
organismos de eficacia e importancia similar a la de los Fascios italianos, los Soviets rusos y
hasta las tradicionales Hermandades hispanas. Claro que esa alusión la hacemos muy por lo alto,
sólo a los efectos de que se comprenda la máxima importancia que las J.O.N.S. van a adscribir y
señalar a las JUNTAS.
Oficialmente podemos anunciar que no transcurrirán muchos días sin que la Junta Central
Ejecutiva de las J.O.N.S. publique una amplia circular sobre estos extremos, perfilando
claramente el carácter de las JUNTAS, localizando su finalidad, precisando su funcionamiento y
resolviendo en una palabra todas las dudas y dificultades que puedan presentarse en las
secciones locales encargadas de llevar a la práctica la nueva organización.
Adelantamos aquí varias de las ideas que van a presidir la creación y la organización de las
JUNTAS, y que nos han sido facilitadas oficiosamente para que se publiquen en LA PATRIA LIBRE.
Primero. Las JUNTAS serán propiamente los órganos de ensanchamiento y crecimiento de las
J.O.N.S., es decir, los órganos encargados de acoger a los nuevos afiliados y militantes en su
primer contacto con el jonsismo.
Las JUNTAS son el movimiento jonsista de masas, los organismos que encuadran el sector
mayoritario y más pasivo políticamente de las J.O.N.S. Pues al lado, y sin que desde luego se
oponga a la vida de las JUNTAS, funcionarán secciones especiales más ágilmente ligadas a los
mandos y más cercanas a los Comités que constituyan la jerarquía jonsista.
Ahora bien, todos los camaradas pertenecerán a las JUNTAS, desde los dirigentes más destacados
hasta los que permanezcan en el puesto más oscuro.
Segundo. Una JUNTA es, pues, un organismo de vida propia, con su Triunvirato dirigente,
sus funciones, su misión y su funcionamiento en muchos aspectos democráticos, es decir, con
intervención directa de los camaradas que la integren.
Buscan así las J.O.N.S. que haya espontaneidad y facilidad en su creación y que tenga la base
jonsista libertad suficiente para ampliar su radio de acción e influencia entre las masas.
Todas las JUNTAS que se constituyan y funcionen en una localidad o provincia estarán desde
luego perfectamente controladas por el mando local o provincial del Partido, esto es, por la
jerarquía responsable jonsista.
Tercero. Las JUNTAS estarán integradas por un número variable de camaradas. No inferior
a 50 ni superior a la cifra de 500 militantes.
Organizarán en su seno las tareas de difusión y penetración de la propaganda jonsista en las
zonas indiferentes de la población donde estén constituidas.
El Triunvirato dirigente de cada JUNTA tendrá cuidado especial de que la base no desvirtúe el
carácter de estos organismos y se mantenga en la disciplina y en el afecto a la jerarquía
jonsista.
Las JUNTAS, constituidas como hemos dicho, con un cierto sentido democrático, celebrarán
reuniones, donde todos los camaradas expondrán sus iniciativas, criticarán la marcha de la
JUNTA respectiva (nunca estas críticas se referirán al Partido en general, sino propia y
específicamente a la JUNTA misma) y examinarán las tareas de ayuda mutua, deportes y cuanto
constituya la actividad de su JUNTA.
Cuarto. Las JUNTAS organizarán en su seno servicios de solidaridad y de ayuda mutua
entre todos los camaradas que la formen, siendo el hecho de pertenecer a la misma JUNTA un lazo
especial de camaradería. Tenderán a una cierta emulación con las demás JUNTAS, al objeto de ver
cuál tiene mejor organizados sus servicios de solidaridad, sus equipos deportivos, sus tareas
de propaganda, su contribución a las secciones especiales de protección.
Los mandos locales y provinciales vigilarán los trabajos de las JUNTAS y a ellos corresponde el
contacto oficial directo de la jerarquía jonsista con las JUNTAS, resolviendo sus dudas y
orientando en todo momento sus funciones. Asimismo cuidarán esos mandos directos de las JUNTAS
de su aspecto administrativo, cotización especial o única, etc.
Quinto. Hay un aspecto importante a destacar en la vida de las JUNTAS. Contribuirán con
un cupo obligatorio mínimo a las secciones especiales encargadas de la protección. Es decir,
cada JUNTA obligatoriamente dará a la milicia un número mínimo de camaradas. Y estará a su
cargo cuanto se relacione con su buen equipo y demás gastos que se originen. Ese cupo será
probablemente el del 10 por 100 de los militantes que integran la JUNTA.
Sexto. Las JUNTAS serán formadas en las grandes ciudades por sectores o barriadas, al
objeto de que sea fácil y frecuente el contacto de todos los camaradas. Para distinguir las
JUNTAS entre sí, éstas adoptarán bien un número de orden, bien un nombre, que puede ser el del
barrio o uno extraído de la Historia nacional y de los grandes hombres o hechos de nuestra raza.
Séptimo. La posible libertad y funcionamiento democrático de las JUNTAS se entenderá
siempre para las tareas que le son propias, sin que en modo alguno sirvan para rebasar las
fronteras mismas de cada JUNTA. Vigilar estos límites de su funcionamiento será una de las más
delicadas misiones de los mandos locales y provinciales de las J.O.N.S.
(«La Patria Libre», n. 5, 16 - Marzo - 1935)