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El señor Giménez Caballero ya no pertenece a LA
CONQUISTA DEL ESTADO
Con gran frecuencia se enlaza por ahí el nombre de Giménez Caballero a nuestro periódico,
presentándolo como el impulsor en la sombra. Hoy comunicamos a los lectores que Giménez
Caballero no pertenece ya a la organización de LA CONQUISTA DEL ESTADO. Ha sido, sí, un amigo
nuestro, cuya colaboración hemos estimado mucho. Sin que aceptemos sus particularísimos puntos
de vista, fluctuantes en presencia de los hechos, nos interesa decir que son un poco injustos
los ataques que se le dirigen.
Giménez Caballero, en nuestra opinión, tiene sólo el defecto de lanzarse a los escarceos
políticos con un exclusivo sentido literario, sin capacidad para enfrentarse con las durezas de
la realidad. Pero es un hombre, sin duda, de emoción impoluta, que juega limpio en los escollos
con que, sin quererlo ni saberlo, se tropieza.
Ha reconocido -y le hemos ayudado a reconocer noblemente- que no está hecho para las bregas
políticas, y así, a completa satisfacción nuestra, abandona en estos momentos LA CONQUISTA DEL
ESTADO.
Desde el primer día se nos tachó infundadamente de fascistas. Es verdad que este apellido sigue
a Giménez Caballero como la sombra al cuerpo. Contra su voluntad, claro. No sabemos ni
comprendemos qué es eso de ser fascista en España. También quisiéramos que desapareciese esa
leyenda contra Giménez Caballero, y si se nos adscribió a nosotros por estar él aquí, parece
lógico que nadie siga esgrimiendo la falsedad. Pero esto nos importa poco. Lo que somos está
bien claro en los números de nuestro periódico. Léase con los ojos abiertos y la mente abierta.
El que sea capaz de abrir ambas cosas.
(«La Conquista del Estado», n. 7, 25 - Abril - 1931)
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