Camaradas obreros:
Los errores de los dirigentes marxistas han llevado a la clase trabajadora española a una
situación peligrosa y difícil. Nosotros sentimos por eso la necesidad de contribuir a la
defensa moral y material de las masas obreras, siguiendo procedimientos nuevos y señalando a
los trabajadores las causas a que obeceden el que hoy se hallen al borde de ser aplastados sus
derechos y sus intereses por una poderosa reacción capitalista.
Crítica de organizaciones. Nueva táctica
Las organizaciones sindicales hoy existentes en España -la Unión General de Trabajadores y la
C.N.T.- sirven, más que a los intereses de los trabajadores, a los intereses de los grupos que
los utilizan, bien para obtener ventajas políticas, como los socialistas, o bien para realizar
sueños vanos y cabriolas revolucionarias, como los faístas. Esa política de los dirigentes de
la Unión General de Trabajadores y esa actuación, ingenuamente, catástrofe y pseudorrevolucionaria
de los faístas dirigentes de la Confederación no se emplea en beneficio de los trabajadores, ni
siquiera en contra de la gran plutocracia, sino que hiere y perturba los intereses morales,
materiales e históricos de nuestra Patria española. Por culpa de las tendencias marxistas,
permanece hoy la clase obrera de nuestro país desatendida de la defensa de España, abandonando
este deber a las clases burguesas, que acaparan el patriotismo, utilizándolo para sus negocios
e intereses, para ametrallar a las masas, considerándolas enemigas del Estado, de la Sociedad y
de la Patria, y para reducir la fuerza y el prestigio de España a la lamentable situación en
que hoy la hallamos.
Las JONS creen que es el pueblo, que han de ser los trabajadores, quienes se encarguen de
vigorizar y sostener la vida española, pues la mayor garantía del pan, la prosperidad y la vida
digna de las masas, radica en la fuerza económica, moral y material de la Patria. Y son los
trabajadores los que deben hacer suya, principalmente, la tarea de crear una España grande y
rica, y no los banqueros y los capitalistas, a quienes les basta con su oro, sin que les
preocupe lo más mínimo que España sea fuerte o débil, esté unida o fraccionada, cuente o no en
el mundo.
Las JONS ofrecen a los trabajadores españoles una bandera de eficacia. Acogiéndose a ella se
liberarán de sus actuales dirigentes y conquistarán de un modo seguro y digno, en colaboración
con otros sectores nacionales, igualmente en riesgo, como los pequeños industriales y
funcionarios, el derecho a la emancipación y a la seguridad de su vida económica.
Si ello no lo han conseguido todavía los trabajadores, aun disponiendo de organizaciones y
sindicatos poderosos, se debe a los errores y traiciones de que les hacen objeto los grupos que
los dirigen. Hay que impedir que las cotizaciones de los obreros de la U.G.T. sirvan para
encaramar, políticamente, a dos centenares de socialistas, que no persiguen otro fin que el
triunfo personal de ellos, dejando de ser asalariados, y sin que los auténticos obreros
perciban la más mínima mejora en su nivel de vida. Y hay que impedir que la C.N.T. sea el
cobijo de los grupos anarquistas que conducen esta Central obrera a la inercia y a la
infecundidad revolucionaria.
No creemos nosotros, sin embargo, que convenga a los trabajadores ni a nuestro ideal
Nacional-Sindicalista la creación de una Central sindical competidora de la U.G.T. y de la
C.N.T. No. No debemos debilitar ni desmenuzar el frente obrero. Ahora bien, dentro de todos los
Sindicatos, de la U.G.T. y de la C.N.T. fomentaremos la existencia de «Grupos de Oposición
Nacional-Sindicalista» que, democráticamente, influyan en la marcha de los Sindicatos y
favorezcan el triunfo del movimiento jonsista, que será también la victoria de todos los
trabajadores.
Os invitamos, pues, camaradas obreros, a fortalecer nuestro frente de lucha, bien perteneciendo
a las JONS, en vanguardia liberadora y nacional-sindicalista, de carácter revolucionario y
patriótico, bien formando en los «Grupos de Oposición Nacional-Sindicalista», dentro de los
Sindicatos hoy existentes, para una lucha de carácter profesional y diario.
Antiburgueses y antimarxistas
Nos calumnian quienes dicen que las JONS vienen a salvar a la burguesía. Mentira. Somos tan
antiburgueses como antimarxistas. Lo que sí proclamamos es la necesidad de una España grande y
poderosa como el mejor baluarte y la mejor garantía de los intereses del pueblo trabajador. El
sentimiento nacional corresponde al pueblo. ¡No os dejéis arrancar, obreros, vuestro carácter
nacional de españoles, porque es lo que ha de salvaros! Los internacionalistas son unos
farsantes y hacen el juego a la burguesía voraz, entregándole íntegras las riquezas de la
Patria. «Sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener Patria.»
Las JONS denuncian ante todos los trabajadores que la lucha de clases como táctica permanente
de combate social favorece la rapacidad del capitalismo internacional y financiero, que negocia
empréstitos onerosos con los países de economía debilitada, compra a bajo precio sus
ferrocarriles, sus minas, sus tierras. Es el camino de la esclavitud nacional. Y a ello
colaboran los socialistas, negando la existencia de la Nación española y convirtiendo a sus
obreros en rebaños al servicio de los intereses de los grandes capitalistas. En ese contubernio
inmoral y secreto de los jefes marxistas mundiales con la alta finanza, radican las mayores
traiciones de que han hecho víctimas a la Nación española y al pueblo.
¡En guardia, pues, trabajadores! Las JONS os presentan una línea clara de combate. Hay que
atrincherarse en el terreno mas firme. Hay que luchar como españoles, desde España, donde hemos
nacido y donde está la posible salvación de nuestras vidas.
He aquí las consignas de las JONS para todos los trabajadores:
Hay que ser revolucionarios
Pues sólo revolucionariamente es posible desmontar el aparato económico burgués-liberal que hoy
oprime a los españoles.
Hace falta un orden nacional
El orden que necesitan los trabajadores no es, desde luego, el orden burgués, tiránico y
despreciable. Es el orden nacional, la disciplina nacional, sostenidos por el esfuerzo de los
mismos trabajadores en beneficio de España y de su economía. Y repetimos que son los obreros,
las masas pobres y laboriosas, quienes deben luchar por la existencia de una disciplina rígida
y justa que someta y aplaste la arbitrariedad de los poderosos.
Hay que localizar al enemigo
Sostenemos que debe administrarse bien la energía que los trabajadores desarrollen en su lucha.
La revolución Nacional-Sindicalista de las JONS quiere descubrir a los enemigos reales y no
desperdiciar energías útiles contra enemigos imaginarios. El enemigo del obrero no es siempre
el patrono. Es el sistema que permite que las riquezas producidas por patronos y obreros caigan
inicuamente en poder de esos otros beneficiarios inmorales, que son los verdaderos enemigos de
los obreros, de la Nación española y del bienestar de todo el pueblo. Los altos beneficiarios
de la actual economía liberal-burguesa no son corrientemente los patronos, y menos, claro es,
los obreros, sino esa legión de especuladores de bolsa, acaparadores de productos y del
comercio exterior, los grandes prestamistas, la alta burocracia cómplice que radica en los
Sindicatos marxistas y en los Ministerios. Estos voraces opresores tienen poco que ver, por lo
general, con los modestos y honrados capitales que los agricultores e industriales movilizan en
la explotación de sus negocios.
Las JONS distinguen perfectamente entre ellos, y sostienen la necesidad de que la conciencia
honrada de los trabajadores nacional-sindicalistas advierta y apruebe esa distinción justa.
Necesidad de batir al marxismo
Señalado el enemigo capitalista, las JONS destacan ante los trabajadores la gran culpa que
corresponde a las tendencias marxistas en el crecimiento y extensión de la tiranía y del
malestar económico de las masas. El marxismo impide que los trabajadores luchen
revolucionariamente, de acuerdo con otros grupos sociales de amplitud nacional, y polariza la
revolución hacia afanes exclusivamente destructores y caóticos. Anula, asimismo en el hombre
sus fines más nobles, como, por ejemplo, el servicio y culto a la Patria que formaron con
ilusión y sangre sus antepasados, el desinterés y generosidad de espíritu que se requieren para
colaborar alegremente con los demás compatriotas en la gigantesca obra común de forjar una
economía racional y justa.
El marxismo conduce a los trabajadores a situaciones trágicas, sin salida ni decoro. Los
convierte en enemigos inconscientes de su país, al servicio, como antes dijimos, de la finanza
internacional y de los imperialismos extranjeros. Eso lo consigue debilitando en los
trabajadores la idea de Patria, presentándola como cosa burguesa, cuando la realidad es más
bien la opuesta. Nosotros, sin embargo, sostenemos que la salvación de España depende del
concurso de los trabajadores y que la tarea de reconstrucción nacional con que sueñan hoy las
masas de españoles jóvenes, sanos y entusiastas sólo será posible si los nuevos
revolucionarios, obreros y clase media, arrebatan a las derechas, a los sectores
tradicionalmente patrióticos, la bandera y la consigna de forjar una España fuerte, grande y
libre.
Los propósitos revolucionarios
El triunfo de la revolución jonsista resolverá de plano las dificultades de los trabajadores.
Pero hasta que eso acontezca se requiere amparar, apoyar y encauzar eficazmente sus luchas
diarias. Las JONS piden y quieren la nacionalización de los transportes, como servicio público
notorio; el control de las especulaciones financieras de la alta banca, garantía democrática de
la economía popular; la regulación del interés o renta que produce el dinero empleado en
explotaciones de utilidad nacional; la democratización del crédito, en beneficio de los
Sindicatos, Agrupaciones comunales y de los industriales modestos; abolición del paro forzoso,
haciendo del trabajo un derecho de todos los españoles, como garantía contra el hambre y la
miseria; igualdad ante el Estado de todos los elementos que intervienen en la producción
(capital, trabajo y técnicos), y justicia rigurosa en los organismos encargados de disciplinar
la economía nacional; abolición de los privilegios abusivos e instauración de una jerarquía del
Estado que alcance y se nutra de todas las clases españolas.
Pero, sobre todo, vamos a la realización de la revolución nacional-sindicalista. Las JONS
presentan una meta revolucionaria como garantía ante los trabajadores de que su lucha no será
estéril y de que sus dirigentes están libres de toda corruptela política y parlamentaria.
Los trabajadores que además de revolucionarios se sientan españoles y patriotas deben ingresar
en nuestros cuadros de lucha, por la consecución rápida y la victoria arrolladora del nacional
sindicalismo revolucionario.
¡Salud y revolución nacional!
Por los Triunviratos jonsistas: Nicasio Álvarez de Sotomayor (Madrid), Onésimo Redondo Ortega
(Valladolid), Santiago Montero Díaz (Galicia), Andrés Candial (Zaragoza) y Felipe Sanz (Bilbao).
Por el Triunvirato Ejecutivo Central: Ramiro Ledesma Ramos.
Oficinas centrales de las JONS: calle de Los Caños, 11, Madrid.
(«JONS», n. 7, Diciembre - 1933)