Circular para el Partido
Camaradas:
Al finalizar el año de 1933 se presenta al Partido un panorama de nuevos esfuerzos y nuevas
responsabilidades. Aunque las Juntas caminan con el ritmo de crecimiento que les presta su
carácter de estar vinculadas a la ascensión histórica de las juventudes, urge hoy, sin embargo,
acelerar las etapas y conseguir para en breve eficacias rotundas. Han de ser las tareas
jonsistas de 1934. Las JONS disponen ya de todo lo necesario para convertirse en dos meses en
un amplísimo y poderoso movimiento nacional. Pues tenemos una doctrina, una sed firme de
juventudes a su servicio, una labor callada y lenta de organización, una experiencia magnífica
a prueba de dificultades y, sobre todo, la seguridad optimista de que sólo nosotros
representamos el ansia voluntariosa de salvarse con que aparecen hoy equipadas las juventudes
españolas.
En 1934 las JONS tienen que conseguir uno de los objetivos más difíciles del Partido: hacer una
brecha en el frente obrero marxista; es decir, conseguir la colaboración, el apoyo y el
entusiasmo de un gran sector de trabajadores. La ruta del Partido está suficientemente provista
de espíritu social para que sea lícita, posible y cercana esa pretensión nuestra, que, por otra
parte, resulta imprescindible a los propósitos jonsistas de movilizar «masas» nacionales.
Está, pues, bien clara la consigna para 1934: pasar de los trabajos internos de organización a
una realidad polémica al aire libre, superar la situación de pequeños núcleos entusiastas por
la captación y conquista de cuadros numerosos.
Esperamos de todos los camaradas que prosigan con ardor su actuación jonsista, ateniéndose a
las normas que siguen, únicas que pueden proporcionar al Partido la victoria que creemos
corresponde en 1934:
1) Necesitamos que todos los militantes robustezcan su sentido de la acción. Pues no hemos
nacido para una labor educativa y lenta, sino para realizaciones diarias. Y sólo presentando a
los españoles un ejemplo de sacrificio, actividad y desinterés pueden conseguirse los concursos
morales y materiales que necesita el Partido.
2) Las JONS tienen que evitar que se adscriba su acción a una política de derechas o de
izquierdas. Nos repugnan por igual quienes se sitúan en esas zonas, que viven a base de
alimentar y fomentar la discordia española, desconociendo la urgencia de que en España no haya
sino dos frentes de lucha: 1.°, el de los que afirman su realidad como Nación y tratan de
servir esa realidad uniendo su destino moral y económico al destino moral y económico de
España. 2.°, el de todos los que la niegan y se desentienden traidoramente de ella. Así de
sencilla es la concepción jonsista, y a nadie está permitido complicar nuestra bandera con
raíces o motivos diferentes. Las propagandas tienen, pues, que hacerse teniendo en cuenta esa
amplísima concepción nacional de las JONS, para que sólo los inconscientes o los traidores
queden fuera de la órbita nacional del Partido.
3) Hay que dotar a las JONS de una ancha base proletaria. Afirmamos que no sabe nada de nuestra
época quien crea lícito mantenerse contra la hostilidad de todos los trabajadores. Nadie
confunda el jonsismo con una frívola y vana tarea de señoritos. Interpretamos profundamente una
posición social que se identifica en muchos aspectos con los intereses de la clase trabajadora,
y por eso estamos seguros de que si nuestros camaradas propagandistas agitan con inteligencia y
coraje la bandera jonsista entre los trabajadores, obtendrán formidables eficiacias. Para ello,
para favorecer y orientar la propaganda en los sectores obreros, han lanzado las JONS el
manifiesto a los trabajadores, donde aparecen las consignas justas que deben utilizarse.
4) La disciplina jonsista ha de ser, desde luego, ejemplar. Pero todo lo contrario, sin
embargo, de una sumisión ciega que impida la fuerza creadora de las organizaciones. Dentro de
las JONS habrá grupos especiales -ya de hecho han comenzado a formarse las Patrullas de Asalto
con un espíritu así-, donde la disciplina rígida y férrea exista. Pero el Partido, en esta
etapa de crecimiento que se avecina, debe lanzarse con denuedo a la acción y a la propaganda
sin estar pendiente cada hora de la actitud de los dirigentes. Bien se nos entenderá esto que
decimos. Hay en los próximos meses, que actuar y que crecer sea como sea.
5) No puede olvidarse la realidad española. El ochenta por ciento de nuestros compatriotas vive
insatisfecho, postergado ilícitamente en sus pretensiones justas. Ello emana de la anarquizada
vida moral y social en que se ha debatido España en los últimos tiempos. Las JONS pueden y
deben ser el cauce único donde confluyan los esfuerzos de esos compatriotas por salvarse con
dignidad y eficacia. La bandera jonsista puede ofrecer a los desasistidos injustamente, a los
lícitamente insatisfechos, a los postergados por los privilegios abusivos de una minoría rapaz
e inepta, un cobijo salvador, una victoria común. He ahí el camino y los objetivos inmediatos
de la propaganda. ¡Todos a salvarse con y por España!
¡VIVA EL NACIONAL-SINDICALISMO!
¡VIVA ESPAÑA!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN JONSISTA!
Madrid, diciembre 1933.
(«JONS», n. 7, Diciembre - 1933)